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9788496584129

La lucha de la cultura

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 172
Formato: 18 x 11 cm.
Precio: 15,00
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Disponible. Normalmente se envía en 24/48 horas.

Una de las enseñanzas ideológicas más persistentes en los Estados Unidos es que nuestra sociedad está especialmente libre de enseñanzas ideológicas. La ideología es algo importado de tierras extrañas o que han introducido en nuestros hogares grupos supuestamente siniestros, como la ?ideología comunista?. Sin embargo a los americanos se nos adoctrina sobre ciertos preceptos, como el patriotismo, el hombre rico hecho a sí mismo y la viabilidad rentable del mercado libre. También recibimos nociones sobre raza, clase y relaciones de género y sobre la distribución democrática del poder en nuestra sociedad pluralista. Mi opinión es que la mayoría de estas creencias son en sí mismas ideológicas. Sin embargo circulan ampliamente, permanecen libres de cualquier examen crítico y se considera que representan el orden natural de las cosas.
La cultura es cualquier cosa menos neutral. Es algo más que nuestra herencia común, que el aglutinador social de nuestra sociedad. El pensador político del siglo XVIII, Edmund Burke, se refería a ella como el vínculo imponderable de consenso que mantiene unida a la sociedad. Pero la cultura además de ser un campo de consenso también lo es de conflicto. Mientras que algunos de sus atributos los comparten prácticamente todos los miembros de la sociedad, en otros no ocurre así. Muchas costumbres operan en beneficio de algunas personas en particular y en perjuicio de otras. En otras palabras, la cultura frecuentemente es algo que envuelve privilegios y desigualdades.


ISBN:

9788496584075

Lumpen,marginación y jerigonça

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 416
Formato: 19 x 13,5 cm.
Precio: 25,00
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Disponible. Normalmente se envía en 24/48 horas.

Se ha dicho con fundadas razones, de esta obra, que es una agresión a la creencia, por parte de una crítica convencional, en los “géneros” literarios; y es que se trata, como su autor la ha definido, de una “ensayela”, y no de un ensayo; de una “ensayela”, sí, y no de una novela; de una obra científica, sí, pero así mismo de ficción (¿es posible eso?), cuyo autor es el protagonista novelesco... ¡de un verdadero ensayo de investigación en el mundo del lumpen social, de la marginación humana y de las hablas argóticas! ¿Y qué le sucede a este autor (Alfonso Sastre), dentro y fuera de sí mismo, aparte de lo que él nos cuenta mientras escribe su trabajo sociológico y lingüístico? Este es uno de los enigmas que la obra contiene. Sus lectores, en fin, la leen como un ensayo, y al mismo tiempo se interesan por el destino del autor de ese ensayo. El culto, casi secreto, que algunos lectores han rendido a este libro durante los últimos años, amplió su radio de acción hace poco, cuando Juan Goytisolo descubrió su existencia a los lectores de Babelia, en un sagaz texto que hoy lo acompaña, gentilmente cedido por el gran novelista, a modo de prólogo.


ISBN:

9788496584099

Los nuevos cubanos

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 1025
Formato: 17,5 x 13,5 cm.
Precio: 35,00
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Disponible. Normalmente se envía en 24/48 horas.

40 años después de ser escrita, sale por fin a la calle esta obra de Eva Forest, que nos adentra en la vida de una Granja del Pueblo para acercarnos a las vivencias, experiencias y retos de los hombres y mujeres que protagonizaron esa etapa fascinante de la Revolución Cubana, a mediados de los años 60..
Los trabajos de Eva Forest, de los que salió esta magna obra, hasta hoy inédita, que es Los nuevos cubanos, fueron para Eva algo así como un baño lustral del que ella volvió ?nueva? o ?renovada?, y dispuesta a las mayores hazañas por la Revolución, desde el campo, fundamentalmente, de la Solidaridad, pero también en distintos frentes, incluyendo los más arriesgados y difíciles. Ello sucedió en 1966, durante un período de cuatro meses. Así fue que su experiencia en aquella Granja del Pueblo, con aquellos campesinos cubanos, fue definitivamente para ella un verdadero bautismo de fuego en su pasión por cambiar el mundo.
Hoy se puede plantear por qué resistió la Revolución Cubana al derrumbamiento del ?socialismo realmente existente?. La respuesta está en este libro: en los años 60 se estaba prefigurando en Cuba lo que hoy se ha dado en llamar ?el socialismo del siglo XXI?, instalado ya más allá de las malformaciones del socialismo soviético, y con los resplandores del alba.
Esta obra se sitúa a la altura de obras tan famosas como Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis o Una aldea de la China Popular de Jan Myrdal. (Alfonso Sastre)
Rebelión, 19 de mayo de 2010
Acerca de un libro de Eva Forest: Los nuevos cubanos
Julio César Guanche
En 1961 apareció en Nueva York Los hijos de Sánchez, del antropólogo norteamericano Oscar Lewis. Su investigación presentó el concepto de «cultura de la pobreza» a través de las historias de vida de cinco miembros de una familia pobre de Ciudad México: el padre, Jesús Sánchez, y sus cuatro hijos. El libro, extraordinario, haría escuela hasta devenir un clásico de la antropología del siglo XX.
Mientras la obra ganó celebridad ?cuando se editó en Francia resultó el mejor libro extranjero publicado en ese país? tanto el autor como la editorial que lo publicó en español, el Fondo de Cultura Económica, fueron sometidos en México a una demanda que le imputaba al libro contar con lenguaje obsceno, escenas pornográficas e injurias hacia la nación mexicana y hacia algunos de sus prohombres. Al final, la acusación no trajo consecuencias y el libro disfrutó de varias ediciones en la patria de quien aparece en el libro bajo el nombre de Jesús Sánchez.
En sus páginas, este padre de familia expresa la filosofía que ha aprendido a lo largo de su vida:
Yo me ocupo nada más de mi trabajo. De política no conozco ni papa. Leo uno que otro párrafo del periódico, pero no lo tomo muy en serio; para mí no tiene mucha importancia lo que veo en los periódicos. Hace unos días leí algo sobre los izquierdistas, pero yo no sé cuál es derecha, ni cuál es izquierda, ni qué es comunismo. A mí me preocupa una cosa: conseguir dinero para cubrir mis gastos y que mi familia esté más o menos bien. El obrero debe preocuparse porque a su familia no le falte alimento en su hogar. La política es muy complicada, así que allá los que nacieron para ser políticos. Si viene una tercera guerra mundial algunos de esos señores que la están provocando irán al panteón, junto con muchos millones. Yo no me preocupo mucho, ¿verdad?1
En 1966 Eva Forest pasó cuatro meses en una zona rural del oriente de Cuba, en la actual provincia de Granma, para escribir la autobiografía de una «granja del pueblo», en la cual una colectividad rural se dedicaba al cultivo de la caña, la producción pecuaria y de cultivos frutales, organizada de ese modo después del triunfo revolucionario de 1959.
El punto de partida para llegar hasta allí no sería tanto el libro de Lewis como Una aldea de la China Popular, cuya descripción le fuera hecha por su propio autor, Jan Myrdal, en 1963. A partir de entonces, y con su previa admiración por la Revolución cubana, Eva Forest decidió que Cuba sería el campo de sus estudios.2
Tras vivir cuatro meses en la granja del pueblo, su investigación no arrojaría nuevos datos sobre la «cultura de la pobreza», sino constataría una realidad: la creación de una cultura popular sobre la revolución en Cuba y su consecuencia: el cambio fundamental en la comprensión de la vida.
La ruptura producida en la cultura de la pobreza por esta realidad se expresaba en un extremo opuesto al del mexicano Jesús Sánchez: los campesinos que hablan en el libro de Eva Forest se ocupaban de la política, aprendían a leer el periódico, descubrían la diferencia entre el comunismo y el imperialismo, tenían alimento para comer en familia tres veces al día, podían tener casa con piso de cemento, techo seguro y agua corriente y no dejaban de confrontar una vasta diversidad de problemas, provenientes tanto del legado de la antigua vida como generados por la nueva experiencia. Conociéndolos, Eva Forest les llamó «los nuevos cubanos».
Eva Forest llegó a esa granja del pueblo en julio de 1966, en el cenit de la política independiente de la Revolución cubana con respecto a las metrópolis del socialismo mundial en la época: la URSS y China, lapso que duraría hasta 1968.
La joven catalana, hija de un pintor anarquista, se encontró con este contexto en Cuba: las críticas públicas, por parte de la dirección revolucionaria, del «economicismo, el objetivismo, la manualización de la enseñanza, el burocratismo, el culto de la personalidad y otras lacras de la construcción socialista» [soviética], pero más aún: Fidel Castro declaraba que la experiencia de Cuba respecto a la toma revolucionaria del poder «era un ejemplo para todos», en contradicción abierta con las tesis de la Conferencia de Partidos Comunistas latinoamericanos, celebrada en La Habana en noviembre de 1964, que defendían «moderar» el discurso proguerrillero.
Eva Forest fue una de tantos extranjeros que llegaron a Cuba dominados por la enorme admiración mundial que despertaba la joven Revolución cubana.3 Eligió ir al campo a investigar los rasgos de la nueva vida que surgía. Se decidió por la granja «Mártires de Alegría de Pío», que representaba el medio rural de características ideales para investigar un amplio mosaico social, pero que además se encontraba en la zona por donde desembarcó Fidel Castro el 2 de diciembre de 1956 con el yate Granma.
Todo ello era necesario a los fines de su investigación: quería conocer cómo era la vida de esos campesinos antes de 1959, como vivieron el período de la lucha insurreccional en la zona y cómo experimentaban las transformaciones revolucionarias, desde estas dimensiones: las condiciones de trabajo, el desenvolvimiento de la vida cotidiana, las relaciones con la guerrilla revolucionaria y con el ejército de Batista, sus creencias religiosas, su opinión sobre el comunismo, su actitud ante una agresión al país y ante los problemas de otros pueblos del mundo.
El libro de Eva Forest ha aparecido apenas en 2007 después de una dilatada historia, que incluye la censura franquista a la casa editorial que en Barcelona quiso publicarlo primero. Solo un brevísimo fragmento apareció en 1967.4 Antes de iniciar sus trabajos, la autora quizás leyó un volumen aparecido en la Isla con el título Cuba: transformaciones del hombre, cuyas páginas se encaminaban hacia la misma dirección de sus indagaciones de 1966 en «Mártires de Alegría de Pío». En ese tomo se encuentra un fragmento de un testimonio elaborado literariamente por Calvert Casey, donde puede leerse:
Pero desde el día primero de año a esta parte la cosa se ha puesto brava y hemos tenido que parar la construcción de las naves para poder abrir las trincheras. Yo no le puedo decir dónde están, están por ahí llenas de armas. Tiene razón; esto no le gusta a nadie, pero hay que hacerlo por si vienen, porque parece que Cuba le da mucho miedo a mucha gente y no sé por qué, porque nosotros lo único que hemos hecho es construir las casas que usted ve aquí y las naves, y los comederos de los puercos y arar la tierra para sembrar todo lo que se ve y sacar agua para las hortalizas y levantar aquel tanque grande que usted ve allí que se llena de un pozo del agua más saludable del mundo.5
Solo cinco años median entre esta hermosísima «ingenuidad» política y las opiniones que recogerá Eva Forest, también de belleza inusitada, pero mucho más elaboradas. Ellas se explican no solo por la campaña de alfabetización que transcurre en ese propio año 1961, y después por el aseguramiento de las condiciones para la matrícula escolar rural, sino porque la relación del campesino con lo real se irá transformando aún en ese corto período a través de la participación en la organización de su proceso productivo, de dirigir las nuevas instituciones y de desempeñar un conjunto de funciones inéditas para ellos.
Los campesinos ya no solo eran los beneficiarios del agua corriente y de la carne de res una vez por semana: eran participantes del proceso en las disímiles formas en que lo describen en sus entrevistas: en la escuela, el Comité de Defensa, la tienda del Pueblo, el hospital, el tribunal popular, el Partido, la Federación de Mujeres, la cooperativa, el poder local.
En profundidad, el libro de Eva Forest es la constatación fáctica de un largo empeño teórico: la fundamentación de la solidaridad «política» contra el egoísmo «natural» como clave del orden institucional de la sociedad.
Los nuevos cubanos es un tratado contra la «naturaleza humana».
Hans Kelsen hacía reposar todo el andamiaje de la teoría política del marxismo en una hipótesis «psicológica»: «el que cree poder construir el palacio del futuro con un material distinto [el material del que habla Kelsen es el hombre mismo], el que funda sus esperanzas en una naturaleza [humana] distinta de la que conocemos, debe terminar sin remedio en el país nebuloso de la utopía».6
Sin embargo, Forest encuentra en sus entrevistas las claves de una transformación radical de la «naturaleza humana». El ex terrateniente asegura que el campesino es haragán, que trabaja solo cuando no tiene dinero, que si gana unos pesos deja de trabajar y se los gasta en alcohol, como mismo asegura que el deber de la mujer es mantenerse «bonita y arreglada» para atender al esposo en la casa.
Eva Forest tiene frente a sí a campesinos que trabajan más de 14 horas y renuncian al cobro de horas extras, renuncian «al trago» para ingresar a la Unión de Jóvenes Comunistas, buena parte de ellos defienden el trabajo de la mujer, aseguran que irían a Viet Nam a liberarlo del «yugo imperialista», aprenden valores comunitarios de solidaridad y comienzan a juzgar la vida desde una clave de lectura jamás empleada antes por ellos: «lo que más me gusta a mí de la revolución es que todos somos iguales». Esto es, empezaban a juzgar la vida como una construcción colectiva de seres libres y recíprocamente iguales.
Sus testimonios traen también el ruido de las piedras que se interpondrán en el camino: Eva Forest advierte que la visión «oficial» que brinda el administrador de la granja al inicio de la investigación será cotejada por otros testimonios. En efecto, en las entrevistas aflora la trama institucional completa de la que participan los campesinos, y revelan todos sus problemas: la planificación burocrática, la desposesión del control sobre los planes productivos y las metas a cumplir, la concentración creciente del poder en instancias de decisión alejadas de las bases, las acusaciones de «contrarrevolucionario» a compañeros que criticaban los errores cometidos en una siembra a destiempo o en una meta cumplida «por cumplir»; la exageración y desproporcionalidad en los planes propuestos.
Eva Forest no omitió una sola entrevista: recogió el testimonio de los combatientes de la milicia, de los obreros, pero también de los ex terratenientes, del preso, de la espiritista, del bodeguero privado y con ello armó el mapa completo del tejido político de la comunidad: su texto no es una «apología» ni una «crítica» sino una disección del cambio en la comprensión de la vida: donde el antiguo rico dice que escasea la carne, el antiguo pobre dice que jamás había comido tanta. La campesina pobre de toda la vida explica que ella no sabe «qué es eso de ser rica», pero que ella «se siente rica» con la vida que lleva.
El hombre no tiene naturaleza sino historia, como decían con palabras diferentes pero con el mismo sentido tanto Ortega como Gramsci.
En La guerra de guerrillas el Che Guevara aseguraba que los «leales y sufridos pobladores de la Sierra Maestra» nunca sospecharon el papel que desempeñaron como forjadores de la ideología revolucionaria, cuando el contacto con ellos hizo ver con nitidez a los guerrilleros la necesidad de realizar la reforma agraria y transformar la vida del campesino.
Pero también se trasformaron los campesinos por sí mismos: la libertad siempre es una pedagogía. Los testimonios recogidos en Los nuevos cubanos son la «historia» del campesino y su rebelión contra la «naturaleza»: del campesino que empezaba a «comprender la política» y usarla para manejar el curso de su vida contra la política del terrateniente que le decía que era «pobre porque era bruto» y «se lo merecía».
Con sus palabras, los campesinos afirman que no hay vida libre sin una vida política fundada en la igualdad. Ese contenido de la cultura política dura en Cuba hasta hoy: es la clave de los consensos y de sus rupturas. Es el hecho que permite comprender por qué Cuba resistió a la caída de los «socialismos» del Este y cuál es la naturaleza de las alternativas de desarrollo socialista que puede encontrar en su propia historia.
Aquellos campesinos comprendieron de golpe la identidad de clase del poder cuando veían lo que tuvieron siempre frente a sus ojos pero no conseguían explicárselo con palabras «claras»: que por ser pobres los tribunales no les servían, que eran extorsionados por los médicos en contubernio con los farmacéuticos, por los políticos que les prometían tablas para construir casas que jamás veían. Todo ello lo intuían, pero sus palabras recogidas en el libro están transidas por una obsesión: «estar claros», «aclararse»: estudiar, aprender, tomarse en serio el periódico, «qué bueno es discutir, ¿verdad?».
Esos campesinos aprendían a tratarse como compañeros. Ramón Hernández, responsable de la Central de Trabajadores de la granja, le dice a Eva Forest:
Cuando vayan por allá, por el mundo de ustedes, díganles a los compañeros, campesinos y proletarios de la tierra, hermanos de nosotros todos, que si nos necesitan vamos a ayudarles; que la libertad es muy linda para que uno no esté dispuesto hasta dar la última gota de sangre porque un hermano de un país subyugado sepa lo que es. Y aquí los habemos decididos y que a cada rato estamos preguntando: ¿A dónde hay que ir para serle más útil a la revolución? Porque, compañera, es muy lindo eso de pensar y ya ser un hombre, y duele tanta humanidad que está por ahí avasallada, sin poderse desarrollar?
Ramón Hernández era analfabeto antes de la Revolución.
Cuando a otro campesino, en plena lucha insurreccional le dicen que los rebeldes son bandidos, riposta argumentando que esos rebeldes son una «comisión de intelectuales» y de compañeros estudiantes que luchan por mejorar la vida de los campesinos. La frase revelaba el culto supersticioso del iletrado al saber, la jerarquía interpuesta por el saber. Pero la cultura popular sobre la revolución significa la conciencia de la adquisición de derechos. La conciencia de adquirir un derecho es propiamente un resultado revolucionario. Siete años después de triunfar la revolución, el ex analfabeto lo comprende todo: que el programa de la revolución es trastocar la «naturaleza» de la dominación por la condición «política» de la libertad, la condición misma de ser y tratarse como compañeros: aquellos que comparten el pan y defienden la libertad de compartirlo.
El título del libro parece obvio, pero no lo es: en las zonas campesinas del oriente de Cuba a una persona joven se le llama «nueva». Después de haber empezado a trabajar alzando caña a los 12 años, de trabajar sobre las 16 horas diarias en tiempo de zafra, y de conocer los estragos del hambre el resto del tiempo, una persona de 39 años se consideraba a sí misma un viejo. El carácter de «nuevos cubanos» tiene una doble acepción: es nuevo porque remite tanto a un origen, a un nacimiento, como a la juventud, que en esas zonas rurales es sinónimo de «útil». Una persona «nueva», está naciendo, y es siempre una persona «útil».
Eva Forest tituló su libro
Los nuevos cubanos, conociendo bien este campo semántico: los campesinos le decían que con la Revolución se «hicieron hombres», se convirtieron en «hermanos», y «dejaron de ser esclavos», cuando dejaron la vida «estrecha que tenían y fueron capaces de vivir «amplios». Entonces, eran «nuevos», eran «útiles», eran por fin «hombres».


ISBN:

84-96584-03-8

Onintze en el país de la democracia

Editorial: Hiru   Fecha de publicación:    Páginas: 133
Precio: 12,00
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ISBN:

84-96584-02-X

Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos (partes de guerra y prosas de resistencia).

Editorial: Hiru   Fecha de publicación:    Páginas: 350
Precio: 21,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días


ISBN:

84-95786-94-X

Comprender Venezuela, pensar la democracia. El colapso moral de los intele tuales occidentales

Editorial: Hiru   Fecha de publicación:    Páginas: 159
Precio: 15,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días


ISBN:

84-95786-02-8

Huracán

Editorial: Hiru   Fecha de publicación:    Páginas: 174
Precio: 14,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días


ISBN:

978-84-95786-05-0

Comprender Venezuela

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 164
Formato: 17 x 13,5 cm.
Precio: 16,00
Lo lamentamos, pero este libro no está disponible en estos momentos.

Carlos Fernández Liria (profesor titular de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid) y Luis Alegre Zahonero (investigador en formación en esa misma universidad) emprenden en este libro una tarea cuya enorme importancia, a nuestro entender, contrasta de un modo muy desconcertante con la escasa atención que le han prestado la gran mayoría de los intelectuales españoles presuntamente más comprometidos con el proyecto político ilustrado de un Estado de Derecho.
Lo que ha ocurrido y está ocurriendo en Venezuela tiene una inmensa importancia por razones muy distintas. Una de ellas, y no la menor, es la de haber dejado en evidencia a la gran mayoría de los intelectuales del mundo, de los que habría sido lógico esperar que lo entendieran y lo explicaran. Pocas veces se ha demostrado una nulidad tan tozuda o una mala fe tan insistente en tantos filósofos, académicos, periodistas, columnistas o comentaristas. No se entiende lo que se está demostrando en Venezuela y, cuando se entiende, no se entiende suficientemente. Y no es extraño. Porque los acontecimientos de la revolución bolivariana tienen algo de insólito, algo que a muchos intelectuales bienintencionados de izquierda les ha venido demasiado grande y que al resto, a los intelectuales orgánicos de todo el planeta, neoliberales o progresistas, les resulta hartamente peligroso. Tan peligroso, en efecto, que en Venezuela se están desenmascarando las mentiras más incuestionadas y más exitosas de todo el siglo XX, la gran mentira con la que, en el fondo, todos ellos se ganan la vida.
?¡De pronto, alguna vez, hay un resplandor en el panorama oscuro y mediocre de la cultura española! Este libro de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre es por lo menos eso: un resplandor, pero tan intenso que corre el feliz riesgo de orientar un capítulo muy importante en la construcción de ?un socialismo para el siglo XXI?, tal como se llama, con alegría creadora, en Venezuela el proceso revolucionario que está en el origen, y es la inspiración, de este insólito libro?. Alfonso Sastre


ISBN:

9788495786883

El extraño caso de los caballos blancos de Rosmersholm;Los crímenes extraños 4

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 211
Formato: 17,5 x 11,5 cm.
Precio: 12,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días

Cuarto drama de la tetralogía "Los crímenes extraños" (Ver el primero, "¡Han matado a Prokopius!", nº 48, el segundo, "Crimen al otro lado del espejo", nº 49 y el tercero, "El asesinato de la luna llena", nº 50).


ISBN:

9788487524271

Bilbao,ciudad abierta

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 312
Formato: 18 x 12 cm.
Precio: 18,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días

Bilbao, ciudad abierta busca ser un reconocimiento y un homenaje personal a esta villa a través de sus tradiciones, pero sobre todo a través de su presente. Es también una historia íntima, desde la óptica de quien la describe, tejida sobre la urdimbre de distintos barrios bilbaínos por un repertorio de personajes tal vez aleatorios, pero siempre representativos del Bilbao de hoy, que nos hacen partícipes de su cotidianeidad, de sus frustraciones y de sus expectativas.
Sobre la base de doce relatos interconectados entre sí por un cierto ambiente y por los doce protagonistas que se tienden la mano en momentos concretos, se trata de transmitir al lector el carácter de una ciudad abierta a todos, acogedora y hospitalaria, con sus virtudes y sus defectos, pero, por encima de todo, singular y humana en sus gentes.




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