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15 libros encontrados buscando autor: Eva Forest

www.paquebote.com > Eva Forest

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ISBN:

9788496584341

Febrero

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 126
Formato: 18 x 12 cm.
Precio: 13,00
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Disponible. Normalmente se envía en 24/48 horas.

En febrero del año 1956 se produjo en las calles de Madrid un encuentro violento entre una manifestación de estudiantes que reclamaba libertad para crear un sindicato universitario libre y un gran grupo de falangistas que regresaba de hacer un ?homenaje a Matías Montero?, un estudiante de Falange ?caído? durante los enfrentamientos callejeros que se habían producido antes de la guerra civil y que el franquismo conmemoraba todos los años. En aquel encuentro se produjo un disparo de pistola que hirió en la cabeza a un joven falangista, que cayó en el bulevar de Alberto Aguilera, cerca de la calle de la Princesa, donde se produjo el encontronazo entre los dos colectivos. Sin duda el tiro había partido de los falangistas (quizás por accidente), porque los estudiantes no portaban armas de fuego, pero en los medios de Falange Española confeccionaron una lista de personas ?en la que nos encontrábamos Eva y yo? a las que matarían en el caso de que el joven falangista muriera (...)
Febrero es la historia de una toma de conciencia, contada mediante un complejo literario en el que convergen el existencialismo ?el Sartre de La náusea como pariente próximo? y un costumbrismo elaborado, con el que ella expresaba su gran amor a las gentes sencillas. Alfonso Sastre


ISBN:

978-84-96584-10-5

Una extraña aventura

Editorial: Hiru   Fecha de publicación:    Páginas: 133
Precio: 12,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días


ISBN:

978-84-96584-09-9

Los nuevos cubanos (La vida en una Granja del Pueblo)

Editorial: Hiru   Fecha de publicación:    Páginas: 1025
Precio: 35,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días


ISBN:

978-84-96584-11-2

Es y no es un cuento

Editorial: Hiru   Fecha de publicación:    Páginas: 126
Precio: 12,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días


ISBN:

9788496584105

Una extraña aventura

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 133
Formato: 19,3 x 12 cm.
Precio: 12,00
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Disponible. Normalmente se envía en 24/48 horas.

Texto escrito por Alfonso Sastre tras la muerte de su mujer Eva Forest y la inmediata edición de esta obra, hasta entonces inédita
En 1977, publicó Eva, todavía en la Prisión de Yeserías, Madrid, en la que había ingresado en septiembre de 1974, su libro Testimonios de lucha y resistencia (Editorial Mugalde, Hendaia), en el que uno de sus pasajes fundamentales es el trabajo titulado "Diez días que conmovieron un mundo" (páginas 169 y siguientes). Una extraña aventura es una reescritura de aquellos diez días de intercambio de vivencias entre unas mujeres que habían pasado por ese trance atroz que es la tortura policíaca. Una extraña aventura, o también ?un viaje?, como le gustaba decir a Eva.
Otra gran fuente para la debida comprensión de esta obra, que hoy se presenta a sus lectores, diríamos, ?en estado naciente?, tal como ella la dejó, ?no terminada?, o, por mejor decir, no suficientemente terminada, sino abierta a distintas terminaciones (dramaturgias), es esa gran documentación sobre el tema de la tortura y su existencia en situaciones que se afirman a sí mismas como democráticas, y que es Diez años de tortura y democracia (segunda edición, Editora: Gestoras Pro Amnistía de Euskadi). En este libro, palpitante de sufrimientos y acusaciones al Sistema, hay un pasaje del que no es posible prescindir para la comprensión de todo este horror (ver sus páginas 108 y siguientes): Viacrucis por Gipuzkoa en siete estaciones. Aquí está, por fin publicada, la obra dramática que su autora venía anunciando desde hace mucho tiempo, y de la que ya hay ?adelantadas a su terminación por ella? dos versiones francesas, ambas representadas en Iparralde y en Francia, sin que desde el llamado ?teatro vasco?, siempre tan distante y hasta ignorante de su tiempo y de su propio país, se percibiera el menor interés por la existencia de este texto, que quedó por mucho tiempo ?y hasta hoy? clausurado en las dos versiones en lengua francesa, que en la presente edición quedan reseñadas por la propia autora en algún momento (en su ?prologuillo?). Ella, solicitada por mil actividades prácticas y teóricas referentes a su universal compromiso solidario, no conseguía llevarla a término en lengua castellana, y así fue hasta el final; de manera que el texto que hoy aparece tiene un pasaje al principio, ya definitivamente escrito (en versos libres), y el resto aparece en una nítida prosa, que ya es una forma de verso, pues comporta un tratamiento literario muy cuidadoso y de alta calidad. Aquí está, decimos, tal como ella había comenzado a elaborar su estilo, en unos versos que son, como aquellos en los que Thomas Bernhard escribió sus dramas, más bien una prosa versificada. Yo creo que una vez más se confirma lo que me he permitido afirmar otras veces, y también hace un momento: que la prosa es una forma más libre del verso, o que el verso es una forma más elaborada de la prosa (y, desde luego, que en la calle y en nuestras casas y lugares de estudio y de trabajo la gente no habla en prosa, a pesar de que sobre este tema Molière hiciera reír sin fundamento a los públicos de su Burgués Gentilhombre). El tema de la tortura había movilizado siempre a Eva, desde antes de que ella misma la sufriera en su propio cuerpo y, sobre todo, en su alma (permitidme que me exprese así, entendiendo el alma como una superestructura del cuerpo; Ortega habló del ?alma corporal?, y algo así hay, sin duda alguna, pues la materia alcanza un nivel ?espiritual? en el curso de la evolución, y quien lo niegue se instala en un materialismo grosero y estúpido), y fue ella quien creó, en plena odiosa Dictadura, un Comité de Solidaridad con Euskadi, que se ocupó sobre todo de denunciar aquellos horrores. Ambos fuimos también los motores ?o promotores? de aquel que fue famoso Documento de intelectuales y artistas contra las torturas a los mineros asturianos durante las grandes y heroicas huelgas de los años 60. Después ella habría de desarrollar toda su actividad, durante muchos años de su vida, en una batalla, en la que quemó generosamente infinidad de horas de su vida, sin jamás pedir algo a cambio, ni siquiera el debido reconocimiento a su tarea; de modo que su presencia fue siempre activísima en esta lucha contra esa Gran Infamia que es la tortura policíaca. Por eso son tan evidentes las huellas de lo que vengo diciendo en su obra literaria, desde aquellos Testimonios de lucha y resistencia y Onintze en el País de la Democracia hasta esa obra fundamental y clave (políticamente hablando) que es Diez años de Tortura y Democracia. Ahora se presenta este texto, hemos dicho, tal como ella lo ha dejado, y ello como testimonio de sus urgencias: gran escritora, se prohibió a sí misma serlo, en función de sus actividades que, ética y políticamente la solicitaban. Así es que quienes (si es que hay alguien) quieran hacer teatro con esta obra dramática, lo que aquí tienen es los materiales a punto para lo que puede resultar una excelente dramaturgia.
Decir, en fin, que Eva es una gran escritora, ignorada como tal, pero evidente en sus obras más políticas y, digamos, periodísticas: Operación Ogro es una excelente obra literaria ocultada por la importancia de su contenido testimonial, y cuando se publique al fin Los Nuevos Cubanos espero que alguien descubra la entidad literaria de este trabajo, que lo asimila a grandes obras como Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis o Una aldea de la China popular de Jan Myrdal. Ella sacrificó su obra propiamente literaria, por un lado a sus escrúpulos perfeccionistas, y por otro a las reclamaciones de su imperativo moral, asentado en la lucha de los pueblos por su soberanía. Ella sin embargo alcanzó a probar que se puede hacer gran literatura con los temas sociales y políticos de hoy, como siempre se hizo ?¿recordamos a Shakespeare?? con los temas históricos. Así, Operación Ogro es una gran obra en todos los sentidos. El Diario y Cartas desde la cárcel es otro; y Los Nuevos Cubanos una obra maestra. Hay, creo yo, una gran deuda con ella, evidente ante la profundidad de su obra, por ella misma desdeñada, cuando decía que aquellas obras no eran sino ?trabajos de urgencia?. Así pues, su obra literaria está por estudiar; ella es un tesoro inagotable de experiencias y reflexiones, que conducen a análisis que desvelan que la ?democracia? en la que vivimos ?por ?democrática? que se presente? es un hecho oprobioso y terrible. Se descubre en ella que presuntos partidarios de la justicia y de la libertad ?como esos hombrecillos que han sido en la vida pública Felipe González o el Juez Garzón o Zapatero? han sido y son, en la realidad, cómplices de muchos desafueros que, en las obras de Eva Forest, desfilan ante nuestros ojos.
Apasionante es, pues, su obra literaria, y así mismo desconocida casi en su totalidad. El valor literario de sus trabajos siempre fue disminuido o decididamente ignorado, y, en definitiva, permaneció oculto; más bien, ocultado.
Esta Extraña Aventura es, en fin, un alcaloide literario de sus obras ya publicadas, pero también de las que se han de publicar y también de las que no se publicarán porque son testimonios grabados a pie de cuartelillo de la Guardia Civil o de Comisaría o de Cárcel que sólo quedarán archivados en la Biblioteca Eva Forest-Alfonso Sastre que se abrirá en su día, en una sede de la Fundación Koldo Mitxelena. Son centenares de horas de grabación, y quien un día oiga esas grabaciones advertirá la profundidad del conocimiento que ella tenía de esta práctica y la calidad de sus análisis. Desde el recuerdo de las torturas a las que ella misma había sido sometida yo pongo aquí una vez más el grito en el cielo: ¡Malditos seáis los torturadores! Eva Forest os va a acusar eternamente.
Alfonso Sastre verano de 2007


ISBN:

9788496584099

Los nuevos cubanos

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 1025
Formato: 17,5 x 13,5 cm.
Precio: 35,00
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Disponible. Normalmente se envía en 24/48 horas.

40 años después de ser escrita, sale por fin a la calle esta obra de Eva Forest, que nos adentra en la vida de una Granja del Pueblo para acercarnos a las vivencias, experiencias y retos de los hombres y mujeres que protagonizaron esa etapa fascinante de la Revolución Cubana, a mediados de los años 60..
Los trabajos de Eva Forest, de los que salió esta magna obra, hasta hoy inédita, que es Los nuevos cubanos, fueron para Eva algo así como un baño lustral del que ella volvió ?nueva? o ?renovada?, y dispuesta a las mayores hazañas por la Revolución, desde el campo, fundamentalmente, de la Solidaridad, pero también en distintos frentes, incluyendo los más arriesgados y difíciles. Ello sucedió en 1966, durante un período de cuatro meses. Así fue que su experiencia en aquella Granja del Pueblo, con aquellos campesinos cubanos, fue definitivamente para ella un verdadero bautismo de fuego en su pasión por cambiar el mundo.
Hoy se puede plantear por qué resistió la Revolución Cubana al derrumbamiento del ?socialismo realmente existente?. La respuesta está en este libro: en los años 60 se estaba prefigurando en Cuba lo que hoy se ha dado en llamar ?el socialismo del siglo XXI?, instalado ya más allá de las malformaciones del socialismo soviético, y con los resplandores del alba.
Esta obra se sitúa a la altura de obras tan famosas como Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis o Una aldea de la China Popular de Jan Myrdal. (Alfonso Sastre)
Rebelión, 19 de mayo de 2010
Acerca de un libro de Eva Forest: Los nuevos cubanos
Julio César Guanche
En 1961 apareció en Nueva York Los hijos de Sánchez, del antropólogo norteamericano Oscar Lewis. Su investigación presentó el concepto de «cultura de la pobreza» a través de las historias de vida de cinco miembros de una familia pobre de Ciudad México: el padre, Jesús Sánchez, y sus cuatro hijos. El libro, extraordinario, haría escuela hasta devenir un clásico de la antropología del siglo XX.
Mientras la obra ganó celebridad ?cuando se editó en Francia resultó el mejor libro extranjero publicado en ese país? tanto el autor como la editorial que lo publicó en español, el Fondo de Cultura Económica, fueron sometidos en México a una demanda que le imputaba al libro contar con lenguaje obsceno, escenas pornográficas e injurias hacia la nación mexicana y hacia algunos de sus prohombres. Al final, la acusación no trajo consecuencias y el libro disfrutó de varias ediciones en la patria de quien aparece en el libro bajo el nombre de Jesús Sánchez.
En sus páginas, este padre de familia expresa la filosofía que ha aprendido a lo largo de su vida:
Yo me ocupo nada más de mi trabajo. De política no conozco ni papa. Leo uno que otro párrafo del periódico, pero no lo tomo muy en serio; para mí no tiene mucha importancia lo que veo en los periódicos. Hace unos días leí algo sobre los izquierdistas, pero yo no sé cuál es derecha, ni cuál es izquierda, ni qué es comunismo. A mí me preocupa una cosa: conseguir dinero para cubrir mis gastos y que mi familia esté más o menos bien. El obrero debe preocuparse porque a su familia no le falte alimento en su hogar. La política es muy complicada, así que allá los que nacieron para ser políticos. Si viene una tercera guerra mundial algunos de esos señores que la están provocando irán al panteón, junto con muchos millones. Yo no me preocupo mucho, ¿verdad?1
En 1966 Eva Forest pasó cuatro meses en una zona rural del oriente de Cuba, en la actual provincia de Granma, para escribir la autobiografía de una «granja del pueblo», en la cual una colectividad rural se dedicaba al cultivo de la caña, la producción pecuaria y de cultivos frutales, organizada de ese modo después del triunfo revolucionario de 1959.
El punto de partida para llegar hasta allí no sería tanto el libro de Lewis como Una aldea de la China Popular, cuya descripción le fuera hecha por su propio autor, Jan Myrdal, en 1963. A partir de entonces, y con su previa admiración por la Revolución cubana, Eva Forest decidió que Cuba sería el campo de sus estudios.2
Tras vivir cuatro meses en la granja del pueblo, su investigación no arrojaría nuevos datos sobre la «cultura de la pobreza», sino constataría una realidad: la creación de una cultura popular sobre la revolución en Cuba y su consecuencia: el cambio fundamental en la comprensión de la vida.
La ruptura producida en la cultura de la pobreza por esta realidad se expresaba en un extremo opuesto al del mexicano Jesús Sánchez: los campesinos que hablan en el libro de Eva Forest se ocupaban de la política, aprendían a leer el periódico, descubrían la diferencia entre el comunismo y el imperialismo, tenían alimento para comer en familia tres veces al día, podían tener casa con piso de cemento, techo seguro y agua corriente y no dejaban de confrontar una vasta diversidad de problemas, provenientes tanto del legado de la antigua vida como generados por la nueva experiencia. Conociéndolos, Eva Forest les llamó «los nuevos cubanos».
Eva Forest llegó a esa granja del pueblo en julio de 1966, en el cenit de la política independiente de la Revolución cubana con respecto a las metrópolis del socialismo mundial en la época: la URSS y China, lapso que duraría hasta 1968.
La joven catalana, hija de un pintor anarquista, se encontró con este contexto en Cuba: las críticas públicas, por parte de la dirección revolucionaria, del «economicismo, el objetivismo, la manualización de la enseñanza, el burocratismo, el culto de la personalidad y otras lacras de la construcción socialista» [soviética], pero más aún: Fidel Castro declaraba que la experiencia de Cuba respecto a la toma revolucionaria del poder «era un ejemplo para todos», en contradicción abierta con las tesis de la Conferencia de Partidos Comunistas latinoamericanos, celebrada en La Habana en noviembre de 1964, que defendían «moderar» el discurso proguerrillero.
Eva Forest fue una de tantos extranjeros que llegaron a Cuba dominados por la enorme admiración mundial que despertaba la joven Revolución cubana.3 Eligió ir al campo a investigar los rasgos de la nueva vida que surgía. Se decidió por la granja «Mártires de Alegría de Pío», que representaba el medio rural de características ideales para investigar un amplio mosaico social, pero que además se encontraba en la zona por donde desembarcó Fidel Castro el 2 de diciembre de 1956 con el yate Granma.
Todo ello era necesario a los fines de su investigación: quería conocer cómo era la vida de esos campesinos antes de 1959, como vivieron el período de la lucha insurreccional en la zona y cómo experimentaban las transformaciones revolucionarias, desde estas dimensiones: las condiciones de trabajo, el desenvolvimiento de la vida cotidiana, las relaciones con la guerrilla revolucionaria y con el ejército de Batista, sus creencias religiosas, su opinión sobre el comunismo, su actitud ante una agresión al país y ante los problemas de otros pueblos del mundo.
El libro de Eva Forest ha aparecido apenas en 2007 después de una dilatada historia, que incluye la censura franquista a la casa editorial que en Barcelona quiso publicarlo primero. Solo un brevísimo fragmento apareció en 1967.4 Antes de iniciar sus trabajos, la autora quizás leyó un volumen aparecido en la Isla con el título Cuba: transformaciones del hombre, cuyas páginas se encaminaban hacia la misma dirección de sus indagaciones de 1966 en «Mártires de Alegría de Pío». En ese tomo se encuentra un fragmento de un testimonio elaborado literariamente por Calvert Casey, donde puede leerse:
Pero desde el día primero de año a esta parte la cosa se ha puesto brava y hemos tenido que parar la construcción de las naves para poder abrir las trincheras. Yo no le puedo decir dónde están, están por ahí llenas de armas. Tiene razón; esto no le gusta a nadie, pero hay que hacerlo por si vienen, porque parece que Cuba le da mucho miedo a mucha gente y no sé por qué, porque nosotros lo único que hemos hecho es construir las casas que usted ve aquí y las naves, y los comederos de los puercos y arar la tierra para sembrar todo lo que se ve y sacar agua para las hortalizas y levantar aquel tanque grande que usted ve allí que se llena de un pozo del agua más saludable del mundo.5
Solo cinco años median entre esta hermosísima «ingenuidad» política y las opiniones que recogerá Eva Forest, también de belleza inusitada, pero mucho más elaboradas. Ellas se explican no solo por la campaña de alfabetización que transcurre en ese propio año 1961, y después por el aseguramiento de las condiciones para la matrícula escolar rural, sino porque la relación del campesino con lo real se irá transformando aún en ese corto período a través de la participación en la organización de su proceso productivo, de dirigir las nuevas instituciones y de desempeñar un conjunto de funciones inéditas para ellos.
Los campesinos ya no solo eran los beneficiarios del agua corriente y de la carne de res una vez por semana: eran participantes del proceso en las disímiles formas en que lo describen en sus entrevistas: en la escuela, el Comité de Defensa, la tienda del Pueblo, el hospital, el tribunal popular, el Partido, la Federación de Mujeres, la cooperativa, el poder local.
En profundidad, el libro de Eva Forest es la constatación fáctica de un largo empeño teórico: la fundamentación de la solidaridad «política» contra el egoísmo «natural» como clave del orden institucional de la sociedad.
Los nuevos cubanos es un tratado contra la «naturaleza humana».
Hans Kelsen hacía reposar todo el andamiaje de la teoría política del marxismo en una hipótesis «psicológica»: «el que cree poder construir el palacio del futuro con un material distinto [el material del que habla Kelsen es el hombre mismo], el que funda sus esperanzas en una naturaleza [humana] distinta de la que conocemos, debe terminar sin remedio en el país nebuloso de la utopía».6
Sin embargo, Forest encuentra en sus entrevistas las claves de una transformación radical de la «naturaleza humana». El ex terrateniente asegura que el campesino es haragán, que trabaja solo cuando no tiene dinero, que si gana unos pesos deja de trabajar y se los gasta en alcohol, como mismo asegura que el deber de la mujer es mantenerse «bonita y arreglada» para atender al esposo en la casa.
Eva Forest tiene frente a sí a campesinos que trabajan más de 14 horas y renuncian al cobro de horas extras, renuncian «al trago» para ingresar a la Unión de Jóvenes Comunistas, buena parte de ellos defienden el trabajo de la mujer, aseguran que irían a Viet Nam a liberarlo del «yugo imperialista», aprenden valores comunitarios de solidaridad y comienzan a juzgar la vida desde una clave de lectura jamás empleada antes por ellos: «lo que más me gusta a mí de la revolución es que todos somos iguales». Esto es, empezaban a juzgar la vida como una construcción colectiva de seres libres y recíprocamente iguales.
Sus testimonios traen también el ruido de las piedras que se interpondrán en el camino: Eva Forest advierte que la visión «oficial» que brinda el administrador de la granja al inicio de la investigación será cotejada por otros testimonios. En efecto, en las entrevistas aflora la trama institucional completa de la que participan los campesinos, y revelan todos sus problemas: la planificación burocrática, la desposesión del control sobre los planes productivos y las metas a cumplir, la concentración creciente del poder en instancias de decisión alejadas de las bases, las acusaciones de «contrarrevolucionario» a compañeros que criticaban los errores cometidos en una siembra a destiempo o en una meta cumplida «por cumplir»; la exageración y desproporcionalidad en los planes propuestos.
Eva Forest no omitió una sola entrevista: recogió el testimonio de los combatientes de la milicia, de los obreros, pero también de los ex terratenientes, del preso, de la espiritista, del bodeguero privado y con ello armó el mapa completo del tejido político de la comunidad: su texto no es una «apología» ni una «crítica» sino una disección del cambio en la comprensión de la vida: donde el antiguo rico dice que escasea la carne, el antiguo pobre dice que jamás había comido tanta. La campesina pobre de toda la vida explica que ella no sabe «qué es eso de ser rica», pero que ella «se siente rica» con la vida que lleva.
El hombre no tiene naturaleza sino historia, como decían con palabras diferentes pero con el mismo sentido tanto Ortega como Gramsci.
En La guerra de guerrillas el Che Guevara aseguraba que los «leales y sufridos pobladores de la Sierra Maestra» nunca sospecharon el papel que desempeñaron como forjadores de la ideología revolucionaria, cuando el contacto con ellos hizo ver con nitidez a los guerrilleros la necesidad de realizar la reforma agraria y transformar la vida del campesino.
Pero también se trasformaron los campesinos por sí mismos: la libertad siempre es una pedagogía. Los testimonios recogidos en Los nuevos cubanos son la «historia» del campesino y su rebelión contra la «naturaleza»: del campesino que empezaba a «comprender la política» y usarla para manejar el curso de su vida contra la política del terrateniente que le decía que era «pobre porque era bruto» y «se lo merecía».
Con sus palabras, los campesinos afirman que no hay vida libre sin una vida política fundada en la igualdad. Ese contenido de la cultura política dura en Cuba hasta hoy: es la clave de los consensos y de sus rupturas. Es el hecho que permite comprender por qué Cuba resistió a la caída de los «socialismos» del Este y cuál es la naturaleza de las alternativas de desarrollo socialista que puede encontrar en su propia historia.
Aquellos campesinos comprendieron de golpe la identidad de clase del poder cuando veían lo que tuvieron siempre frente a sus ojos pero no conseguían explicárselo con palabras «claras»: que por ser pobres los tribunales no les servían, que eran extorsionados por los médicos en contubernio con los farmacéuticos, por los políticos que les prometían tablas para construir casas que jamás veían. Todo ello lo intuían, pero sus palabras recogidas en el libro están transidas por una obsesión: «estar claros», «aclararse»: estudiar, aprender, tomarse en serio el periódico, «qué bueno es discutir, ¿verdad?».
Esos campesinos aprendían a tratarse como compañeros. Ramón Hernández, responsable de la Central de Trabajadores de la granja, le dice a Eva Forest:
Cuando vayan por allá, por el mundo de ustedes, díganles a los compañeros, campesinos y proletarios de la tierra, hermanos de nosotros todos, que si nos necesitan vamos a ayudarles; que la libertad es muy linda para que uno no esté dispuesto hasta dar la última gota de sangre porque un hermano de un país subyugado sepa lo que es. Y aquí los habemos decididos y que a cada rato estamos preguntando: ¿A dónde hay que ir para serle más útil a la revolución? Porque, compañera, es muy lindo eso de pensar y ya ser un hombre, y duele tanta humanidad que está por ahí avasallada, sin poderse desarrollar?
Ramón Hernández era analfabeto antes de la Revolución.
Cuando a otro campesino, en plena lucha insurreccional le dicen que los rebeldes son bandidos, riposta argumentando que esos rebeldes son una «comisión de intelectuales» y de compañeros estudiantes que luchan por mejorar la vida de los campesinos. La frase revelaba el culto supersticioso del iletrado al saber, la jerarquía interpuesta por el saber. Pero la cultura popular sobre la revolución significa la conciencia de la adquisición de derechos. La conciencia de adquirir un derecho es propiamente un resultado revolucionario. Siete años después de triunfar la revolución, el ex analfabeto lo comprende todo: que el programa de la revolución es trastocar la «naturaleza» de la dominación por la condición «política» de la libertad, la condición misma de ser y tratarse como compañeros: aquellos que comparten el pan y defienden la libertad de compartirlo.
El título del libro parece obvio, pero no lo es: en las zonas campesinas del oriente de Cuba a una persona joven se le llama «nueva». Después de haber empezado a trabajar alzando caña a los 12 años, de trabajar sobre las 16 horas diarias en tiempo de zafra, y de conocer los estragos del hambre el resto del tiempo, una persona de 39 años se consideraba a sí misma un viejo. El carácter de «nuevos cubanos» tiene una doble acepción: es nuevo porque remite tanto a un origen, a un nacimiento, como a la juventud, que en esas zonas rurales es sinónimo de «útil». Una persona «nueva», está naciendo, y es siempre una persona «útil».
Eva Forest tituló su libro
Los nuevos cubanos, conociendo bien este campo semántico: los campesinos le decían que con la Revolución se «hicieron hombres», se convirtieron en «hermanos», y «dejaron de ser esclavos», cuando dejaron la vida «estrecha que tenían y fueron capaces de vivir «amplios». Entonces, eran «nuevos», eran «útiles», eran por fin «hombres».


ISBN:

84-96584-03-8

Onintze en el país de la democracia

Editorial: Hiru   Fecha de publicación:    Páginas: 133
Precio: 12,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días


ISBN:

9788496584037

Onintze en el país de la democracia

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 133
Formato: 18 x 12 cm.
Precio: 12,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días

¿Quién es ?y qué es? Onintze? ¿Tiene algo que ver con la Alicia en el País de las Maravillas o Al otro lado del espejo, de Lewis Carroll? ¿Es una réplica a aquellos viajes imaginarios?
No, porque esta Alicia que se llama Onintze hace una incursión involuntaria, desde luego, en una de las realidades más atroces: la de la tortura policíaca.
¿Entonces es un reportaje? Tampoco, porque Onintze es un personaje imaginario que ayuda a la autora a contar una aventura sufrida por multitud de personas reales.
¿Novela, ensayo, historia?
En cualquier caso, es un viaje alucinante, del que volvemos un poco más adultos de lo que fuimos. Este libro es la reedición íntegra de la primera edición del mismo aparecida en 1985 en forma de capítulos en la revista Punto y Hora.


ISBN:

84-87524-56-7

Operación Ogro

Editorial: Hiru Argitaletxe   Fecha de publicación:    Páginas: 331
Precio: 15,00
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Disponible. Normalmente se envía en 7/14 días


ISBN:

84-89753-36-9

Manual de solidarios

Editorial: Hiru Argitaletxea   Fecha de publicación:    Páginas: 295
Formato: 15 x 11,5 cm.
Precio: 10,00
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Disponible. Normalmente se envía en 24/48 horas.

"Manual de solidarios" es unos de los muchos libros que podrían y deberían escribirse sobre este vario y múltiple movimiento popular que se viene produciendo durante los últimos años, especialmente en Euskal Herria, y que abarca posiciones tan diferentes como, por un lado, los "violentos" de la kale borroka (lucha callejera), y por otra parte toda la gama que se expresa "pacíficamente" en las acciones de los grupos de "insumisos" y de "solidarios". La solidaridad con los presos se enmarca así en un conjunto de ekintzas (acciones) que manifiesta un espíritu popular en el que tienen un importante puesto las luchas antimilitaristas, ecologistas, por el euskera o defensa de los derechos humanos, sociales y políticos de los homosexuales, etcétera. Una muestra muy relevante de este complejo movimiento es la existencia y la progresión de este grupo, Preso-ekin, cuyas actividades e ideas ha tratado de recoger en estas páginas Eva Forest.



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